sábado, 28 de febrero de 2015

¿Porqué los católicos presentan a Jesús sobre una Cruz? ¿Acaso no ha resucitado?

Algunos de mis amigos de otras denominaciones piensan que el único valor del crucifijo es espantar vampiros. Y encuentro muy interesante que la mitología intuitivamente conozca el significado del simbolismo.


A quienes tienen esta pregunta respondo: Sí Jesús ha resucitado y los católicos honran, oran y adoran a Cristo Resucitado. Sin embargo, para resucitar Él murió en la Cruz, sufrió por nosotros y eso es extremadamente importante por eso los católicos no tienen problema de venerar una imagen de Cristo crucificado. Es desde allí que Él nos salvó. 

A muchos evangélicos les encantó "La Pasión" de Mel Gibson. Mel es católico. Su película estaba basada en la Biblia y también en el libro "La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo" de Anne Catherine Emmerich, una mística católica que viviera entre 1774 y 1824. (Puedes bajar la versión en inglés del libro aquí

Muchos son los evangélicos que han descubierto en sus vidas lo que el catolicismo ha sabido y proclamado por siglos: Hay poder en un encuentro personal con Cristo sobre la Cruz. Jesús desde la Cruz conquistó el pecado, el mal y la muerte. ¡Gracias Jesús por haber muerto tan terriblemente por nosotros! ¡Gracias por habernos salvado desde la Cruz!

Un amigo evangélico me dijo:

"¿Porqué los católicos adoran una cruz? La cruz fue un horrible instrumento de tortura. No hay nada en ella que merezca ser reverenciado. ¡Ustedes se han creado un ídolo!"

El primer problema en su planteo es que los católicos NO adoramos la cruz. Adoramos a Cristo y reconocemos su grandeza y su amor manifestado de la forma más extrema sobre la cruz. La cruz fue un instrumento de tortura pero unido al Cuerpo de Cristo que estuvo clavado en ella toma para los cristianos una connotación diferente, muy diferente. La cruz cobra su significado por la presencia de Jesús en ella. Esto es parte del porqué los católicos frecuentemente representan a Jesús sobre la Cruz. Si alguien quisiera crear un ídolo tendría que remover a Jesús de la Cruz y cambiar la historia. 

Personalmente no tengo problemas en usar la cruz con on si Jesús sobre ella porque tiene el valor que tiene cualquier imagen. Su valor no está en el objeto en sí mismo, como lo discutimos en el artículo Estatuas e Imágenes en la Iglesia

Los evangélicos como los católicos también presentan a Cristo crucificado a través del arte. En este caso de la música, son dos tipos de arte pero ambos lo hacen. Cuantas hermosas canciones evangélicas retratan a Cristo sobre la cruz. ¡Eso es grande!¡Alabado sea el Señor Jesús!
Me encantó la escena de la Pasión en que Cristo abraza su cruz y los otros prisioneros se dicen: "míralo está abrazando la cruz". Y esto es cierto, antes de Jesucristo no creo que nadie haya abrazado su cruz pero desde entonces muchos millones de fieles cristianos los hacen: abrazan la cruz de Cristo, abrazando su propia cruz. 

"El que quiera venir detrás de mí que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz cada día y me siga" Lc.9,23 cobró pleno significado desde aquel día. Y da fundamento a la visión católica sobre el Sufrimiento

También están los que quieren atacar el uso de la cruz acusándonos de paganismo. Eso lo discutimos en nuestro sitio en el artículo ¿La Iglesia Católica mezcla el Cristianismo con el Paganismo?

También nos llegó un e-mail diciendo: 

"deseo que me ayuden a interpretar lo expresado en Galatas acerca de la cruz y porque hay mucha gente que lo expresa como objeto de maldición así como lo dice Galatas"

Esta pregunta parece apuntar a Gál. 3,13 o a Gál. 5,11 
Veamos primero que hay Gal 3,13: 
Para comprenderlo hay que mirar el contexto. Para los judíos de aquel tiempo levantar en alto las ideas de un crucificado era en efecto un escándalo ya que la cruz era la forma de castigo más humillante de todas las que existían dentro del imperio romano, reservada para los peores criminales, por eso era entendida como “maldición”. Por eso en Gal 3,13 Pablo dice que :“Cristo se hace él mismo maldición por nosotros porque está escrito maldito el que está colgado en el patíbulo”. 

Todo crucificado, quienquiera que sea era considerado un “maldito” por ser criminal, por ser un traidor a la Ley y por lo tanto al Dios Altísimo. Y justamente ese es el gran cambio: Jesús para redimirnos siendo inocente se deja crucificar, pasa por el peor y más humillante de los castigos. Él toma el lugar que le correspondería a un criminal (esto es lo que en una forma figurada quiere decir el "se hace él mismo maldición"). ¿Para qué? Esto es justamente lo que sigue al verso anterior cuando Pablo continúa en Gálatas 3,14 con: “Y esto para que la bendición alcanzara a todos los paganos en Cristo Jesús y nosotros recibieramos por la fe el Espíritu Santo” o sea para salvarnos. ¡Él tomó el lugar del maldito y del culpable, el que nos correspondería por nuestros pecados para que en Él recibieramos la bendición, la redención, la salvación!

La cruz en efecto es un antiguo signo de maldición pero con Cristo se transforma en signo de vida, el instrumento de bendición es ahora un instrumento de salvación porque Cristo estuvo sobre ella. La cruz será el foco de la predicación de los primeros cristianos y esto escandalizará a los judíos de aquel tiempo que no alcanzaban a comprender de qué se trataba esto, por eso Pablo va a decir también:

“El mensaje de la Cruz es locura para los que se pierden pero para los que se salvan –para nosotros- es fuerza de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia del os inteligentes ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el hombre culto? ¿Dónde está el raznonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sadiduría del mundo es una necedad? En efecto, ya que el mundo con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestas su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación. Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio predicamos a un Cristo cruficificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios más fuerte que la fortaleza de los hombres”. (I Cor 1,18-25)

Ahora podemos ir a la expresión "escándalo de la Cruz" de Gal 5,11:
Esto que él describe en el pasaje de Corintios es el famoso "escándalo de la Cruz” de Gal 5,11. De hecho Pablo se enorgullecerá de generar ese escándalo con su predicación. El escándalo al que se refiere Pablo no es ni más ni menos que el gran revuelo que la predicación de Cristo Crucificado provoca y que genera creyentes por un lado y perseguidores por el otro. Por eso hay que mirar exactamente lo que dice Gal 5,11: 
“Hermanos si yo predicara todavía la circuncisión no me perseguirían ¡Pero entonces habría terminado el escándalo de la cruz!”

El foco de la carta a los Gálatas es discutir con quienes querían imponer las leyes judías a los conversos del mundo griego. Éstos querían imponer la circuncisión y las leyes judías así como dudaban de predicar la crucifixión porque era políticamente incorrecto y causaría menos problemas para ellos simplemente había que anunciar que el Mesías había llegado pero evitar hablar de la cruz; porque en la mentalidad popular de aquel tiempo un crucificado era visto como un maldito. Pablo está dedica esta carta a explicar porqué están equivocados los que quieren volver a la circuncisión y los que se avergüenzan de la Cruz de Cristo. Dice en (Gal 6,12:) “Los que quieren imponerles la circuncisión sólo buscan quedar bien exteriormente y evitar ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo." 

Y después seguirá: 

..."Yo sólo me gloriaré en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo por quien el mundo está crucificado para mí como yo lo estoy para el mundo. (Gal 6,14)
No puede estar más claro,la Iglesia desde sus mismos comienzos en los tiempos apostólicos predicó a Cristo Crucificado, valoró la cruz tanto como la resurrección porque las dos son parte del mismo misterio de la salvación. Dejar de lado o restar importancia a la cruz sería romper con nuestros propios orígenes
Y tampoco puede estar más claro que Pablo en la carta a los Gálatas no está diciendo que la Cruz sea una maldición. ¡Todo lo contrario!. Es en la Cruz que Cristo tomó la maldición que nos correspondía sobre sí y entró en la muerte, que es la verdadera maldición que pesa sobre la humanidad, para terminar con ella y así recuperarnos la vida verdadera por la resurrección. Por eso él se gloría en la cruz de Cristo. 
Quienes ven a la cruz como un signo de maldición es porque no entendieron que ese leño regado con la sangre de Cristo, sobre el que nuestro Señor agonizó y murió es el medio que Él utilizó para manifestarnos su amor del modo más extremo y sobre todo darnos la Verdadera Vida por eso se ha transformado en la fuente de fuerza y sabiduría.

viernes, 27 de febrero de 2015

Confesión


El sacramento de la Confesión está instituido en la Biblia. Fue el mismo Jesús quien la ordenó. Su eficacia no depende de la calidad humana del hombre que es instrumento de reconciliación con Dios, el sacerdote.

La confesión es individual como individual es la salvación y el juicio (1 Re 8, 39; Os 4, 9; Mc 2, 5, etc.), y es necesaria:

"(...) si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad. Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros." (1 Jn 1, 9-10)

El tema de la confesión no está únicamente aquí, también se encuentra en Sal 32,5; Pr 28, 13; Stg 5, 16, y en otros textos que se mencionarán. En realidad, debe hablarse mejor de "sacramento de la reconciliación", término que abarca los diferentes aspectos relacionados con la confesión (catecismo números 1422 a 1484), pero concentrémonos aquí en la confesión misma. 

Quien diga que no tiene pecado, miente (1 Jn 1, 8) y Jesús nos enseñó en el Padrenuestro a pedir perdón por nuestras ofensas (Lc 11, 4), de modo de que debe existir alguna vía para reconciliarnos con Dios (2 Co 5, 20), pues es nuestro deber permanecer en Jesús, so pena de perdernos (Jn 15, 3-11). Esa tarea de reconciliarse no es exclusivamente personal, sino que se requiere la intervención de alguien más. Veamos cómo lo plantea Nuestro Señor, quien, luego de su gloriosa Resurrección, tiene un encuentro con sus discípulos, en el cual ocurre lo siguiente:

"Jesús les volvió a decir: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.” Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.” " (Jn 20, 21-23)

Eso fue antes de Pentecostés, así que el propio Jesús entrega el Espíritu Santo y otorga a sus discípulos el poder de intermediarios para el perdón de los pecados. En griego, la palabra para "descarguen" es "aphete", verbo en aoristo plural subjuntivo de "aphiemi", el mismo verbo de, entro otros apartes, Mateo 9, 2:

"Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: “¡Ánimo, hijo; tus pecados quedan perdonados! (aphiemi)”"

O en Lucas 7, 48:

"Jesús dijo después a la mujer: “Tus pecados te quedan perdonados” (aphiemi)" 

O en Romanos 4, 7:

"Felices aquellos cuyos pecados han sido perdonados (aphiemi), y cuyas ofensas han sido olvidadas" 

Jesús está delegando la facultad de perdonar pecados que El mismo tiene.

Escribió Juan Pablo II:

"La misión confiada por Cristo a los Apóstoles es el anuncio del Reino de Dios y la predicación del Evangelio con vistas a la conversión (cf. Mc 16,15; Mt 28,18-20). La tarde del día mismo de su Resurrección, cuando es inminente el comienzo de la misión apostólica, Jesús da a los Apóstoles, por la fuerza del Espíritu Santo, el poder de reconciliar con Dios y con la Iglesia a los pecadores arrepentidos: «Recibid el Espíritu Santo.A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20,22-23)." (CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE «MOTU PROPRIO» MISERICORDIA DEI SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA"

No es el sacerdote quien te perdona tus pecados, sino Dios mismo. Siendo instrumentos entonces, nada tiene que ver la calidad humana del sacerdote que atiende laconfesión; así nos lo recuerda Pablo quien, en cuanto apóstol, tiene el ministerio de la reconciliación (2 Co 5, 18).

Nota: 4000 Archivos de Apologetica en http://todoapologetica.blogspot.com/2015/01/4000-archivos-de-apologetica.html

martes, 24 de febrero de 2015

¿Cómo se sabe que el Infierno existe?

El Infierno es una de las realidades más cuestionadas y atacadas, tal vez por un mecanismo de evasión del justo castigo que espera a los que ofendamos a Dios y dejemos de aprovechar la oportunidad y las oportunidades que El mismo nos da de arrepentirnos para perdonarnos, y así poder llegar, no al Infierno, sino al Cielo.

Respecto del Infierno hay errores muy difundidos: unos creen que el Infierno no existe. Otros creen que sí existe, pero que allí no va nadie, aduciendo que Dios es infinitamente bueno. Pero no hay que olvidar que Dios es, al mismo tiempo, infinitamente justo. Recordemos, también, que el propio Jesucristo nos habló en varias ocasiones sobre la posibilidad que tenemos de condenarnos. Y no sólo nos habló de esa posibilidad, sino que, además, varias veces nos describió ese lugar de castigo eterno. He aquí algunas descripciones por boca de Jesús:

“Los malvados... los arrojará en el horno ardiente. Allí será el llanto y el rechinar de dientes” (Mt. 13, 42). “Y a ese servidor inútil échenlo en la oscuridad de allá afuera: allí habrá llanto y desesperación” (Mt.25,30). “Malditos: aléjense de Mí, al fuego eterno” (Mt. 25, 41).

Coinciden los Teólogos en que la más horrenda de las penas del Infierno es la pérdida definitiva y para siempre del fin para el cual hemos sido creados los seres humanos: la posesión y el gozo de Dios, viéndolo “cara a cara”. Ya que únicamente Dios puede satisfacer el ilimitado deseo de felicidad que El mismo ha puesto en nuestra alma para ser satisfecho sólo por El, puede comprenderse cuán grande puede ser la pena de no poder disfrutar de lo que se denomina la Visión Beatífica. Para resumir esta pena en palabras de San Agustín, “es tan grande como grande es Dios”.

Otro de los tormentos del Infierno es el sentido de eternidad. Es un sitio de fuego, pero es un fuego distinto al que conocemos en la tierra, pues afectará nuestra alma y nuestro cuerpo, pero no nos destruirá. Es un fuego que no se extingue, ni extingue, sino que es eterno, sin descanso, sin tregua, sin fin... para siempre... “El fuego no se apaga, pues han de ser salados con fuego”, nos dijo Jesucristo (Mc. 9, 48-49). Significa esto que el fuego funciona como la sal: es un fuego que conserva y que penetra todo nuestro ser, pues cuerpo y alma recibirá el tormento del infierno.

Y estos horrores del Infierno no deben servir para desviar la atención. Los horrores del infierno no son para que pensemos ¡qué malo es Dios! sino para darnos cuenta del horror del pecado.

El Infierno es una realidad innegable. De hecho, el Infierno es de creencia obligatoria para los Católicos, y es de los dogmas de nuestra fe que presenta mayor número de textos de la Sagrada Escritura que lo sustentan, en los cuales por cierto aparece con diferentes nombres (abismo, horno de fuego, fuego eterno, lugar de tormentos, tinieblas exteriores, gehena, muerte segunda, fuego inextinguible etc.). En resumidas cuentas, el Infierno forma parte, junto con el Cielo y el Purgatorio, de las opciones que nos esperan después de esta vida terrena.

Entre los secretos que reveló la Santísima Virgen María a los pastorcitos de Fátima, está una visión del Infierno, que les dio en una de sus apariciones. Dice Lucía, la única vidente de Fátima que aún vive (2004): “Algunas personas, también piadosas, no quieren hablar a los niños pequeños sobre el Infierno, para no asustarlos. Sin embargo, Dios no dudó en mostrar el Infierno a tres menores y una de ellas contando apenas seis años”.

Por más que Lucía describe lo que ella y los otros dos videntes vieron (cfr. Memorias de Lucía), no es posible imaginar cómo es el Infierno. El Infierno es un lugar de dolor y horror -más de lo que podemos pensar, suponer o describir- al que son arrojadas las almas que en la tierra desperdician las gracias de salvación que Dios en su infinita Bondad, nos otorga a todos.

La Voluntad de Dios es que todos los hombres lleguen a disfrutar de la Visión Beatífica. Dios no predestina a nadie al Infierno. Para que alguien se condene es necesario que tenga una aversión voluntaria a Dios, un enfrentamiento o una rebeldía contra El y, además, que persista en esa actitud hasta el momento de la muerte (cfr. CIC #1037).

Hemos nacido y vivimos en esta tierra para pasar de esta vida a la eternidad. Y allí habrá o “Vida Eterna” en el Cielo, al que podemos llegar directamente o pasando antes por un tiempo de purificación en el Purgatorio... o habrá “muerte eterna” en el Infierno.

¿Tu querido lector como crees que es el infierno?... Dejanos tu comentario.

sábado, 21 de febrero de 2015

La verdad de la Biblia

Daniel Iglesias Grèzes

En los foros de discusión sobre religión en Internet, los críticos anticristianos manejan una gran cantidad de objeciones contra la verdad de la Biblia. Responder detalladamente todas sus objeciones insumiría mucho espacio y tiempo, por lo cual sólo intentaremos aquí dar una respuesta global. Tal cosa es posible porque esas objeciones se inscriben típicamente dentro de un conjunto de problemas bien conocido, que dio en llamarse la "cuestión bíblica" y fue muy debatido entre los estudiosos de la Biblia desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XX. Después de un tiempo de maduración, los principios generales de la solución de la "cuestión bíblica" fueron aceptados oficialmente por la Iglesia católica en los años cuarenta, por medio de la encíclica "Divino Afflante Spiritu" del Papa Pío XII. De modo que lo menos que puede decirse de estas objeciones anticristianas es que están un poco "pasadas de moda".

La gran mayoría de estos argumentos críticos pueden ser esquematizados así en forma de silogismo:

Premisa mayor: Si la Biblia es Palabra de Dios, entonces no puede enseñar ningún error.

Premisa menor: Pero la Biblia contiene muchos textos que enseñan cosas contradictorias entre sí o con verdades demostradas por las ciencias naturales o históricas.

Conclusión: Por lo tanto la Biblia no es Palabra de Dios.

La Iglesia católica acepta la premisa mayor, pero rechaza la menor; por lo tanto no se ve forzada a llegar a esta conclusión.

Analicemos más de cerca la premisa menor. Ella supone implícitamente una interpretación fundamentalista de la Biblia, es decir algo muy diferente a la interpretación católica de la Biblia. Los cristianos fundamentalistas (que abundan en algunas comunidades eclesiales de origen protestante y en grupos semicristianos) rechazan el estudio histórico-crítico de la Biblia y dan a la Sagrada Escritura una interpretación simplista y superficial, atada al sentido aparente de los textos. La exégesis católica, en cambio, utiliza la fe y la razón, los resultados del estudio científico de la Biblia iluminados por la fe cristiana.

Ilustremos esto con un ejemplo. El capítulo 1 del Génesis relata la creación del universo por obra de Dios. Según este relato, Dios empleó seis días para crear todo lo visible y lo invisible; el sexto día Dios creó al ser humano y el séptimo día descansó. Una interpretación fundamentalista de este capítulo lleva a rechazar los descubrimientos científicos que suponen una evolución cósmica de miles de millones de años previa a la aparición del hombre sobre la Tierra. La interpretación católica, en cambio, se basa en los siguientes dos principios: 
  • "Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los Libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra." (Concilio Vaticano II, constitución dogmática Dei Verbum, n. 11). 
  • "El intérprete indagará lo que el autor sagrado dice e intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época." (Concilio Vaticano II, constitución dogmática Dei Verbum, n. 12). 
Vale decir que la interpretación católica de la Biblia distingue la verdad salvífica transmitida por la Biblia del "ropaje literario" utilizado como vehículo para transmitir dicha verdad. En el ejemplo citado, es claro que las verdades salvíficas que Dios nos transmite por medio de Génesis 1 son cosas muy diferentes de una cosmología arcaica; me refiero a verdades tales como las siguientes: 
  • Todo lo que existe ha sido creado por Dios. 
  • Todo lo que Dios ha creado es bueno. 
  • El ser humano es la cumbre del universo material. 
  • El hombre y la mujer han sido creados a imagen y semejanza de Dios. 
  • etc. 
La importancia de los géneros literarios para una interpretación racional es muy clara. No se puede interpretar una narración épica del mismo modo que un poema, un drama o un ensayo filosófico. Es obvio que sería absurdo rechazar la verdad de la parábola del hijo pródigo con base en que históricamente no existió aquel "padre que tenía dos hijos". Este error es semejante al cometido en la clase de argumentos que estamos comentando.

La Biblia no es un manual de ciencia y ni siquiera, hablando estrictamente, un libro de historia, sino un libro que transmite una verdad religiosa salvífica. Muchas veces hace esto por medio de la narración de una historia, pero se trata entonces de una "historia teológica", o más bien de una "teología histórica", un descubrimiento profético de la Palabra de Dios a través de los sucesos históricos. 

Como escribió San Agustín a principios del siglo V, "la Biblia no enseña cómo va el cielo, sino cómo se va al cielo". Si los críticos quieren emitir un juicio sobre la verdad de la Biblia, deben elevar su mirada y apuntar al verdadero objeto de la enseñanza bíblica, una verdad propiamente religiosa.

viernes, 20 de febrero de 2015

Ministro, sujeto y padrinos del Bautismo

Quiénes son y cuáles son las características que deben tener cada uno. 

Ministro y Sujeto

Son ministros ordinarios del bautismo: el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de peligro de muerte, cualquier persona, incluso no bautizada, si tiene la intención de hacer lo que hace la Iglesia al bautizar y dice la forma bautismal, puede bautizar. 

El sujeto de este sacramento es toda persona viva que aún no ha sido bautizada, y sólo ella.

En los orígenes de la Iglesia, cuando el anuncio del evangelio estaba aún en sus primeros tiempos, el bautismo de adultos era la práctica más común. El catecumenado ( preparación para el bautismo ) ocupaba entonces un lugar importante. Las personas se convertían al oír a los Apóstoles, y normalmente los adultos eran los que se bautizaban; claro que también había niños, ya que eran familias completas que acudían al Sacramento; pero el número mayor era lógico de adultos.

El catecumenado tiene por finalidad, en respuesta a la iniciativa divina y en unión con la comunidad eclesial, iniciar adecuadamente a los catecúmenos en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que deben celebrarse en los tiempos sucesivos, e introducirlos en la vida de fe. 

Se considera que después de los doce años, todo aquél que se vaya a bautizar, debe de pasar por el proceso del catecumenado.

Una pregunta frecuente que muchos se hacen, es: ¿Por qué tenemos que ser bautizados de tan pequeños? Y la respuesta nos la da el mismo sacramento, y es por la gran necesidad que tenemos de disfrutar de los frutos del Sacramento del Bautismo, y el ser verdaderos hijos de Dios.

Todos nacemos con una naturaleza humana manchada por el pecado original, los niños necesitan también del nuevo nacimiento en el bautismo. La Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios, si no le administraran el bautismo poco después de su nacimiento.

Los padres cristianos deben reconocer que esta práctica corresponde también a su misión de alimentar la vida que Dios les ha confiado. Es una responsabilidad primerísima de los padres el bautizar a sus hijos, por los inmensos bienes espirituales que nos ofrece en el Sacramento, el no hacerlo sería una gravísima falta. (Cfr. CIC. n. 867, 1 y 2). Además, si los padres se preocupan de darles una personalidad jurídica, de alimentarlos, de cuidarlos, etc., con más razón deben de preocuparse por darles el tesoro más preciado que poseen, la fe.

Desde que el bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de la celebración de este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera muy abreviada las etapas previas a la iniciación cristiana. Por su naturaleza misma, el bautismo de los niños exige un "catecumenado postbautismal". No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona. Es el momento propio de la "catequesis".

Padrinos

Para que la gracia bautismal pueda desarrollarse, es muy importante la ayuda de los padres. Ese es también el papel del padrino o de la madrina, que deben ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, bien sea niño o adulto, en su caminar por la vida cristiana. 

Por eso los padres, deben ayudar a escoger a los padrinos básicamente por su solidez en la fe, que lleven una correcta vida cristiana, que se acerquen frecuentemente a los sacramentos, que estén dentro de la Iglesia, y que puedan en un momento dado hacerse cargo de su ahijado, tal y como Dios desea. 

¿Por qué y para qué sufrir?

El sufrimiento humano es un misterio, un misterio que se enmarca dentro del misterio de la Redención de Cristo, un misterio para el cual no hay una respuesta como la que esperamos, un misterio al cual Cristo no responde sino que llama para que le sigamos en su sufrimiento y colaboremos con El en la salvación del mundo y el triunfo final de las fuerzas del Bien. 

Dicho esto, veamos cuáles son las actitudes que tenemos ante una situación de sufrimiento.

En cuanto aparecen los primeros síntomas de sufrimiento, la tendencia inicial es de oposición y viene entonces una pregunta que nunca falta: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? Y esta pregunta no tiene respuesta-al menos en un primer momento cuando miramos el sufrimiento desde el ángulo meramente humano.

El misterio del sufrimiento es un proceso. Luego de esa oposición y cuestionamientos iniciales viene un momento de impotencia en que algunos recurren a Dios, también preguntándole por qué. Y Dios tampoco responde. La respuesta divina es más bien una invitación, una llamada de Cristo a seguirlo en su sufrimiento ... un misterio. Cristo nos responde desde la Cruz y nos invita a tomar la cruz del sufrimiento.

Y ante esta invitación, podemos seguir oponiéndonos, actitud que no ayuda, pues la cruz se hace más pesada. O podemos tomar la cruz, imitando a Cristo en su sufrimiento, respondiendo a su llamado “toma tu cruz y sígueme” (Lc. 9, 23). Al principio podemos tomarla con temor, con miedo al sufrimiento, creyendo que la aceptación lleva al agravamiento. 

Pero los que han sufrido y han entregado su sufrimiento a Cristo saben por experiencia que, al unir su sufrimiento al de Cristo, enseguida la cruz del sufrimiento se aliviana. ¿Por qué se aliviana? Porque Cristo mismo nos ayuda a llevarla. 

Cristo nos invita a compartir su sufrimiento y al compartir los nuestros con los de Cristo, al unir nuestro sufrimiento al de Cristo, no es que desaparece la causa del sufrimiento, pero nuestro sufrimiento parece diluirse en los sufrimientos de Cristo. También ... un misterio. Pero prueba, prueba si estás sufriendo, trata de entregar y de ofrecer tus sufrimientos a Cristo ... y verás.

Entonces podemos comenzar a entender para qué es el sufrimiento: para colaborar con Cristo en la salvación del mundo y en nuestra propia salvación. Por eso se oye hablar de ofrecer el sufrimiento por alguien, por la conversión de las almas, por la propia conversión. 

Así lo hicieron muchos santos, algunos de los cuales al principio también pudieron haberse rebelado. Sabemos que muchos, de hecho, se convirtieron y comenzaron su camino de santidad por una situación de sufrimiento. Así son los caminos y las maneras de Dios: incomprensibles si los miramos con nuestra miopía humana, racionalista, mundana. 

El Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica Salvici Doloris, en la que explica el misterio del sufrimiento humano, iba aún más lejos y nos decía que el sufrimiento se enmarca, además, dentro la lucha entre las fuerzas del Bien y las del mal, y que nuestros sufrimientos, unidos a los de Cristo colaboran en el triunfo final de las fuerzas del Bien (cfr. SD, 26).

El sufrimiento, entonces, es un misterio, un misterio que se convierte en una invitación de Cristo a seguirle y a colaborar con El en la salvación del mundo y en el triunfo final de las fuerzas del Bien.

jueves, 19 de febrero de 2015

¿San Pablo viudo?

Por Beatriz Aparicio


Introducción

Para invalidar el celibato algunos cristianos evangélicos afirman que Pablo era casado y para apoyar su posición dicen que era miembro del Sanedrín y  era requisito estar casado para poder integrarlo.

Para fundamentar este argumento se apoyan en  Hechos 26, 10


"y lo hice en Jerusalén, donde encarcelé a muchos santos, con poder que para ello tenia de los príncipes de los sacerdotes, y cuando eran muertos, ya daba mi voto" Hechos 26,10

Los hermanos evangélicos “libremente interpretan” que aquí San Pablo dice que él votaba en el sanedrín.  ¿Es esto verdad?. Para analizar esto he querido hacer este pequeño estudio.

Analizando los argumentos

Empecemos por leer 1 Cor 7, 1-8 donde a San Pablo le preguntan por el matrimonio y él explica su posición sobre el matrimonio y el celibato:


"Comenzando a tratar de lo que me habéis escrito, bueno es al hombre no tocar mujer; mas por evitar la fornicación, tenga cada uno su mujer y cada una tenga su marido. El marido otorgue lo que es debido a la mujer, e igualmente la mujer al marido. La mujer no es dueña de su propio cuerpo: es el marido; e igualmente el marido no es dueño de su propio cuerpo: es la mujer. No os defraudéis uno al otro, a no ser de común acuerdo por algún tiempo, para daros a la oración, y de nuevo volved a lo mismo a fin de que no os tiente Satanás de incontinencia. Esto os lo digo condescendiendo, no mandando." 1 Corintios 7,1-8


Y San Pablo después de explicar cómo debe ser un matrimonio dice:

"Quisiera yo que todos los hombres fueran como yo"

¿Pero si anteriormente estaba hablando del matrimonio, que el marido le pertenece a la mujer y la mujer al marido?

¿Qué quiso decir con que "quisiera yo que todos los hombres fueran como yo"?

En los versículos posteriores encontramos la respuesta:

"pero cada uno tiene de Dios su propio don: éste, uno; aquél, otro. Sin embargo, a los no casados y a las viudas les digo que les es mejor permanecer como yo"

Si es verdad que Pablo era viudo ¿por qué no dijo "a las no casadas y a los viudos les digo que les es mejor permanecer como yo"?

En cuanto al argumento que los miembros del sanedrín eran casados algunos dicen que este reglamento no era válido hasta después del tiempo de Pablo (
Longnecker, The Ministry and Message of Paul, Grand Rapids, Zondervan, 1971, ps. 23-24)


No consta que Pablo fuera miembro del sanedrín, de lo contrario se diría en el NT que lo expulsaron por blasfemo o apóstata.

Ahora analicemos Hechos 26, 10

"y lo hice en Jerusalén, donde encarcelé a muchos santos, con poder que para ello tenia de los príncipes de los sacerdotes, y cuando eran muertos, ya daba mi voto" Hechos 26,10


Aqui Pablo dice que tenia poder que le habían dado "los príncipes de los sacerdotes", es decir que el Sanedrín le encargó a Pablo perseguir a los cristianos, (esto no prueba que Pablo fuera miembro del sanedrín, lo único que prueba es que lo "enviaron" a perseguir a los cristianos) y después dice que después de muertos él daba su voto, ¿acaso en el Sanedrín se votaba a favor o en contra de una persona muerta?  suena ilógico...


Además, ¿un miembro del Sanedrín se encargaba personalmente de perseguir a los cristianos, de viajar largas distancias hasta encontrarlos? La función del miembro del Sanedrín era dentro del Sanedrín no fuera de el, sus funciones eran las de interpretar, juzgar, expulsar a algún miembro.  Se reunían en una especie de Tribunal para legislar.


El sanedrín se componía de 71 miembros, del que era parte también el sumo sacerdote (Hechos 23, 1-5) y se componía en su origen de saduceos y de fariseos. Parece que había un tercer componente del sanedrín: los ancianos, hombres de prestigio a los que se reconocía cierta autoridad, aunque no fueran jefes por vocación religiosa (Mc 15,1; Hechos 4,5; 8,27-28; 23, 14; 24,1; 25,15)

En Hechos 7, 58 encontramos a Pablo presenciando la muerte de Esteban y en este pasaje no se le muestra como miembro del sanedrín:

"Sacándole fuera de la ciudad, le apedreaban. Los testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven llamado
Saulo"

Aquí se ve a Pablo como cómplice pasivo de la muerte de Esteban y lo llaman "joven"...

Se sabe que Pablo era fariseo 

“Pablo, puestos los ojos en el Sanedrín, dijo: Hermanos, siempre hasta hoy me he conducido delante de Dios con toda rectitud de conciencia.   El pontífice Ananías mandó a los que estaban junto a él que le hiriesen en la boca.  Entonces Pablo le dijo: Dios te hiera a ti, pared blanqueda.  Tú, en virtud de la Ley, te sientas aquí como juez, ¿y contra la Ley mandas herirme?  Los que estaban a su lado dijeron: ¿Así injurias al pontífice de Dios?  Contestó Pablo: No sabía, hermanos, que fuese el pontífice.  Escrito está: “No injuriarás al príncipe de tu pueblo”.  Conociendo Pablo que unos eran saduceos y otros fariseos, gritó en el Sanedrín: Hermanos, yo soy fariseo e hijo de fariseos.  Por la esperanza en la resurrección de los muertos soy ahora juzgado” Hechos 23, 1-6

  ¿Por qué Pablo no gritó “Hermanos, yo soy miembro del Sanedrín?

Y por último, la Biblioteca Judaica dice que Pablo era fariseo pero NO dice que fue miembro del Sanedrín.

Conclusión

No consta que Pablo fuera miembro del sanedrín, no hay la menor prueba exceptuando suposiciones, y de lo que si hay evidencia bíblica es del deseo de Pablo de que todos los hombres fueran célibes como era él.  El no podía estar hablando de que deseaba que todos los hombres fueran viudos, sino de que aquellos que estuvieran en estado de celibato se mantuvieran célibes para servir al reino de Dios sin división. 


“Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra. No obstante, digo a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse como yo.” 1 Corintios 7,7-8
Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el esp1ritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a  su marido. Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división. 1 Corintios 7,32-35 

¿Porque la apologética?

Cada uno de nosotros ha sido llamado a compartir la fe Católica con los que nos rodean; “Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también. Jn 20:21. Por lo tanto es importante que sepamos defender nuestra fe y presentarla inteligentemente, y para ello es preciso el estudiar y realmente querer propagar la fe recibida por los Apóstoles a todos los que nos rodean.

Hay muchos hermanos católicos entusiastas para entrar en un debate apologético pero faltos de preparación, (“…estén siempre dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza 1Pe 3:15.) Quizá aquí es donde encontraría su base la Apologética, es decir el estar “dispuestos” y preparados a dar razones de nuestra fe.

De lo anterior se sigue que la Apologética como toda otra ciencia requiera de ciertas herramientas que sin ellas no vamos a poder realizar bien nuestro trabajo. La primer herramienta indispensable para todo apologeta es el amor a Cristo y a su Iglesia, un amor no preocupado en ganar debates o argumentos sino en ganar mas almas para Cristo.

Otra herramienta indispensable del apologeta es la oración, la oración deberá ser el combustible que alimente nuestro amor a Cristo y a su Iglesia continuamente, como decía San Benedicto, “ora et labora” “ora y trabaja” o como dice el dicho popular "A Dios rogando y con el mazo dando".

Otra herramienta que nos va a ser útil en nuestra labor es un solido conocimiento en las verdades básicas del catolicismo y de nuestros oponentes o personas con las que dialogamos, no es lo mismo dialogar con un pentecostal que con un Mormón o un Subastita, el tener conocimiento de nuestras doctrinas y conocer el pensamiento doctrinal con quien dialogamos nos ayudara a mostrarle nuestras verdades de fe de una forma mas clara, y conocer sus puntos mas débiles. Mas no olvidemos que en el proceso de presentar una defensa de nuestra fe es también importante de hacerlo tratando de buscar no ofender al otro en lo posible o como dice el Apóstol, “…con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia”. 1Pe 3:16

Estar preparado por tanto significa amar a Cristo y a su Iglesia conocer su doctrina, leer la Biblia, estudiar el catecismo, haciendo notas, y preguntando al catequista o sacerdote en las dudas, buscando, buenos libros que nos instruyan en la fe, leyendo las cartas y encíclicas de los Papas, acercándonos a personas que sepan orientarnos en la Apologética, hacerse de algún libro histórico que sea fiel a los hechos históricos, en fin. Gracias a Dios ya existe muy buen material didáctico en libros y en otros formatos en internet en algunos de los casos material gratuito.

Pero aquí es donde algunos se echan atrás, ya que el estudiar requiere dedicarle tiempo y cierto esfuerzo y muchos cristianos no les gusta esforzare, de ahí que cuando llegan a visitarlos los que van de casa en casa y de puerta en puerta llevando su propio evangelio como los Mormones o los Testigos de Jehová, el papa le dice a su hija, “diles que no estoy” o les cierran las puertas o colocan aquel letrero; “Este hogar es católico y no aceptamos propaganda de otra religión”

El vaticano II sobre el apostolado de los laicos dijo;“Este Sínodo sagrado, seriamente exorta a los laicos, cada uno segun sus talentos y dones naturales a que sean mas diligentes en poner de su parte lo necesario para explicar y defender sus principios cristianos”

De esto nos dice el diccionario teologico;

La teología que sigue al concilio Vaticano II permite verificar una tercera precomprensión de la apologética. No es posible todavía sistematizar fácilmente sus notas características, ya que está aún en curso la investigación teológica; pero se pueden señalar al menos tres ámbitos de su tarea.

El primero intenta recuperar la dimensión estrictamente teológica de la apologética. No es una disciplina que posea un método y un contenido externo a la revelación ni se presenta como una reflexión híbrida entre la teología natural y la filosofía; es más bien una disciplina engendrada dentro del saber de la fe, cuando toma conciencia de su función peculiar de dar razón de sí misma.

El segundo ámbito es el que afecta al destinatario de su reflexión: éste no es solamente el creyente, al que se dirija para mostrar la racionalidad del contenido de su fe a partir del hecho mismo de la revelación que lleva consigo las notas de credibilidad, sino también el "otro», el no creyente, al que es necesario dar las razones que le permitan hacer una opción de fe como algo significativo para una existencia personal.

Finalmente, el tercer ámbito presenta los fundamentos epistemológicos de todo el saber crítico de la fe, para que la teología pueda comunicar sus propios datos en el organigrama científico universal, aportando su contribución especial con vistas a la globalidad de la persona.

Algunas técnicas;

1- Uno por uno; Cuando lleguen los TJ a tu casa o cualquier de otro grupo Protestante al dialogar, no permitas que hablen todos y opinen a la misma vez, desde el inicio marca tu la pauta y el método a seguir, y que hable uno por uno sin la participación de terceros (Muletas).

2- Tema por tema; Es muy común que los hermanos separados después de remeter contra el Papa quieran remeter contra la virgen o tocar el tema de las cruzadas o la Inquisición, debemos de animarles a que se centren en mismo hilo del mismo tema.

3- Tiempo determinado; Esto significa desde un principio señalar una hora determinada para finalizar el tema con el fin de no alargarse en disputas o acaloramientos interminables, y continuar otro día o después.

4- Tomar autoridad; No de una forma opresiva pero autoridad como aquel que tiene el deber de mostrar la verdad, al tomar autoridad evitaras que el dialogo de vuelva un monologo y no dejar que los damas participen.

5- Hacer preguntas; esto es muy importante debido a que por lo general como los TJ ellos llegan con aquellos temas que ellos están mas familiarizados, una buena pregunta vale igual que un buen argumento.

6- Memorizar citas Bíblicas; Especialmente las mas importantes, esto hará notar que lo que hablamos esta en coherencia con la Biblia y no se irán con la mala impresión siempre tienen de que los católicos no leemos la Biblia, o nuestras creencias no son Bíblicas. (Una forma para memorizar citas es escribirlas al lado lateral de la Biblia, dependiendo el tema que vas a tratar si son las imágenes memoriza solo una cita P ej Ex 20 1-5, al lado pon otra cita que te mande a otra P ej Ex 25:18 etc..)

7- La practica hace al maestro; Estudia a diario, por lo menos dedícale media hora a la lectura de algún buen libro.

8- El que se enoja pierde; Trata de mantenerte calmado, incluso en las discusiones mas acaloradas, recuerda se trata de ganar mas almas y no argumentos

9- Como un medico trata a un enfermo, así a los herejes (San Agustin)

10- La regla de oro; “No se me la respuesta Perooooo” Cuando no te sepas alguna respuesta no dudes en decir “no la se” en seguida di; “Peroooo” en cuanto la sepa te la digo, para cada objeción protestante hay una solida respuesta católica Bíblica e histórica, tenemos de nuestra parte a los mejores apologetas que ya han hecho el trabajo mas pesado; Pedro, Pablo, Ireneo, Atanasio, Jerónimo, Agustín, Crisóstomo, Aquino,Scheeben, Sheed, etc…

Concluyendo y puntualizando;

Los católicos debemos aprender a dialogar con las personas de distinta mentalidad. Ahora compartiré algunas reglas para el diálogo filosófico-religioso con personas de distinta mentalidad. Tomadas del libro “Cómo dialogar sobre la fe”, de Klemens Tilman, editado por Herder.

1. Fíjate en lo que quiere el otro.

2. Deja hablar al otro.

3. Ratifica lo que hay de verdadero en el pensamiento del otro, y defiéndelo como tu propio punto de vista.

4. Busca pronto la base común del diálogo.

5. Pregunta al otro.

6. Deja al otro la carga de la demostración.

7. No demuestres, sino muestra la posibilidad, luego la racionalidad, y por fin, la probabilidad de la verdad impugnada.

8. Considera que siempre hay una buena respuesta.

9. Habla del tema preciso.

10. Deja que hablen los hechos.

11. Debemos equipar a nuestros jóvenes con formulaciones sencillas y eficaces, que presenten la verdad de una manera atractiva.

12. Si eres objeto de burla, demuestra a otros la superioridad de tu causa.

13. No olvides los supuestos síquicos de la aceptación de la verdad cristiana.

14. Si adviertes en el otro una falsa actitud interior, busca ante todo cambiarla.

15. Habla en pie de igualdad.

16. Haz tuyos los deseos del otro.

17. No te salgas de la actitud del amor.

18. Busca responder con explicaciones amistosas ataques desabridos.

19. Date por satisfecho cuando el otro, al menos una vez, siente respeto ante alguna parte de la verdad.

20. Anima al otro en el camino a la verdad.

21. El resultado del diálogo no ha de ser un ser vencido a regañadientes.

22. Concentra tu posición en lo esencial.

23. Presenta al cristianismo como verdad liberadora y amor redentor de Dios.

24. Muestra lo que para ti significa la realidad.

25. Procura exponer la verdad subrayando su interés vital para el otro.

26. Habla de forma que tus palabras puedan ser ocasión para la gracia de Dios.

27. Da testimonio de vida cristiana.

28. Reza por el otro.

Dios te bendiga...