jueves, 29 de enero de 2015

¿Cómo se proclama a un santo?



Juan Pablo II, en todo su pontificado, ha canonizado a 296 santos, un número que bate todos los records en la historia de la Iglesia. El prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, el arzobispo José Saraiva Martíns, ha explicado cómo han evolucionado en los últimos tiempos los procedimientos de las causas de canonización que han permitido este incremento.

"El procedimiento de las Causas de los Santos tuvo una estructuración orgánica con el Código de Derecho Canónico de 1917 --explica el arzobispo a los micrófonos de "Radio Vaticano"--. Después experimentó algunas modificaciones. 

Por ejemplo, Pío XI instituyó la Sección Histórica para las Causas Antiguas; Pablo VI unificó la fase diocesana y la fase apostólica, instituyendo un sólo proceso para el acopio de pruebas sobre la vida, virtudes, martirio o milagros. Después, el Concilio Vaticano II constató la exigencia de realizar una reforma más amplia, que tuviera en cuenta la colegialidad episcopal y los progresos de las ciencias tecnológicas. 

El actual pontífice ha tratado de responder a esta exigencia con la reforma de 1983, que prevé dos fases. En la primera, la diocesana, el obispo del territorio en que ha muerto el siervo de Dios --como es llamado el candidato a la gloria de los altares--, evalúa ante todo si goza de fama de santidad ante el pueblo y si está fama está fundada en una auténtica santidad de vida y obras. Una vez confirmado este dato, procede a recoger los escritos y toda la documentación que tiene que ver con la persona y actividad del siervo de Dios. 

Más tarde, con el "nihil obstat" de la Santa Sede, pasa a constituir una tribunal particular para recoger los testimonios de quienes han conocido al siervo de Dios. Todas las actas, documentales y testimoniales, son entonces enviadas a la Congregación vaticana para las Causas de los Santos que, en esta segunda fase, realiza un estudio muy profundo para confirmar si el siervo de Dios vivió las virtudes cristianas de manera heroica, o si su muerte puede ser considerada como un verdadero martirio, o si el presunto milagro es realmente un acontecimiento inexplicable para las leyes naturales. 

Estos exámenes son efectuados por consultores teólogos y después por cardenales y obispos, que son miembros de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos. Su juicio es referido al Papa quien, si lo considera oportuno, ratifica la canonización". 

¿Cuál es la diferencia esencial que existe entre una beatificación y una canonización? "El objetivo de las beatificaciones y de las canonizaciones consiste en conferir la posibilidad de ofrecer culto litúrgico a los siervos de Dios --responde el arzobispo portugués--. Pero entre estas dos proclamaciones existe una diferencia importante. 

Con la beatificación, el Papa permite un culto limitado a los lugares o comunidades particulares, por ejemplo, a una diócesis u Orden religiosa. Con la canonización, el Santo Padre prescribe que un beato sea venerado como santo en toda la Iglesia. 

Además, la canonización es una sentencia definitiva, irreformable, sobre la santidad de la persona y es un pronunciamiento que compromete la autoridad suprema del Papa, tocando el dogma de la infalibilidad pontifica. Se trata de una opinión casi concorde entre los teólogos católicos".


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