sábado, 10 de enero de 2015

El pensamiento mágico y su relación con las sectas


En muchas sectas y nuevos movimientos religiosos, así como también en varias de las disciplinas promovidas por la New Age, o Nueva Era, puede observarse que subyace una fuerte concepción mágica. En muchos casos, esta concepción está también presente en algunos católicos, y se manifiesta de distintas formas. Esto puede hacer que sean más susceptibles de acercarse a las sectas

La creencia popular en la magia y el temor atávico frente a la posibilidad de un maleficio, es explotado por numerosos nuevos movimientos religiosos (NMR), de características sectarias, y los anuncios clasificados de los periódicos dan sobrada prueba de ello. Lamentablemente, en los últimos años se registra un verdadero aumento, de este tipo de pensamiento y, en mayor o menor medida, casi toda la sociedad tiene algún elemento o responde a ciertos hechos con un carácter mágico. 

Esto es fácilmente observable, con tan sólo agudizar un poco la mirada. Lo vemos en los adolescentes que, al obtener un boleto capicúa, creen que ese día van a ser coronados por la suerte; lo vemos en la cinta colorada, atada en derredor de la muñeca, para contrarrestar la envidia o el mal de ojo; en el niño que camina tratando de no pisar las rayas de las baldosas, porque le traería mala suerte; en el adulto que se coloca una corbata de un color específico para buscar trabajo o solicitar un aumento de sueldo; en la señora que, religiosamente, lee su horóscopo de cada día; en ciertas oraciones que se publican en los clasificados de los periódicos; o en el espejo del ciertos coches donde encontramos la cinta colorada, la ristra de ajo y los cuernitos, todo ello muy ecuménicamente agrupado.

También podemos observar estas actitudes en la deformación de lo religioso, cuando se lleva la medalla, la estampa o el rosario no como un sacramental, sino como un amuleto; en los que promueven cadenas de oración a través de correos electrónicos, exigiendo que se envíen un determinado número de copias para que lo solicitado se cumpla, anulando así el don de gratuidad de Dios y pretendiendo manejarlo como un simple títere; o en aquellos que toman las Sagradas Escrituras como un libro oracular, abriendo la Biblia en cualquier lado y al azar, tomando la lectura de un versículo descontextuado como un mensaje personal de Dios. 

¿consecuencias?

En el mejor de los casos, sólo pierden tiempo y dinero; en otros, se puede perder también la vida del cuerpo y del alma.

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