La palabra padre se aplicaba al maestro y los maestros se consideraban como padres de sus alumnos. El oficio de enseñar incumbía al obispo y se hizo extensivo a los escritores eclesiásticos siempre que fueran reconocidos como representantes de la tradición de la Iglesia.
Son estos Padres, escritores cristianos del siglo I o principios del II cuyas enseñanzas pueden considerarse como eco bastante directo de la predicación de los Apóstoles a quienes conocieron personalmente. Se les da mucha importancia por considerar la Tradición como fuente de la fe.
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